¡Ten
valor, racionalista!
(Miguel de Unamuno, El que Se Enterró, citado en Required Course Readings, 73)
Mi lectura favorita de este semestre fue “el
que se enterró” por Miguel de Unamuno. Me gustó esta lectura porque tenía
elementos de la ficción ciencia, psicología, y me hacía recordar de la obra por
Edgar Allan Poe que se llama “The Fall of the House of Usher”. También me gusta
esta lectura porque me hace pensar en mi experiencia en la clase de español 339.
En el cuento de “el que se enterró” un hombre
se preocupa por su amigo que se llama Emilio que ha cambiado muchísimo. El
narrador quiere saber porque su amigo se ha cambiado. Su amigo se ha vuelto a
una persona “tristón, taciturno y escrupuloso.” (71). Después de rogarle mucho Emilio
le cuenta lo que le pasó. Emilio dice que el sufría de mucho miedo que no tenía
ninguna razón lógica. El sentía que le llegaba la muerte. Un día sentado en su
oficina Emilio ve una persona exactamente igual a su mismo. Emilio se muere y
su alma pasa al cuerpo de la copia que está en la sala con él. Al narrador le
parece muy extraño el cuento, y él trata explicar la experiencia con ideas lógicas
tal como es probable que Emilio tuvo una alucinación. La situación se pone más seria
cuando Emilio ensena al narrado un cadáver que él tiene en su hogar. El
narrador no sabe cómo explicar lo que está pasando. Cuando Emilio le pregunta
acerca de lo que él piensa el narrador dice “yo no creo nada.” (73). Emilio
responde que por no creer en nada él no puede explicar nada.
El narrador es hombre demasiado lado luz que
cree todo tiene una explicación lógica. Emilio es demasiado lado sombra y cree
que nada se explica por la lógica. Los dos forman una dicotomía muy
interesante. Yo soy bastante similar al narrador en el sentido de que soy
demasiado lado luz. Al principio de esta clase me era muy difícil entender las
cosas que estudiábamos. Me era difícil ser detective literario. Yo no creía que
todas las cosas tenían significado. No quería creer que Batman tenía raíces en
el Don Quijote. Por no creer en nada yo no podía entender la materia. Yo
aplicaba el consejo que Emilio dio al narrador de “¡Ten valor, racionalista!” y
exploré un poco de mi lado sombra y he podido aprender muchas cosas en esta
clase.


