“Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la
fuerza y el viento, mi única patria, la mar” (Jose de Espronceda, Cancion del
Pirata, citado en Aproximaciones, 189-190)
Según Espronceda el pirata
es un símbolo de libertad y hombre libre. Al principio es muy fácil entender
porque el escogió el pirata para ser este símbolo. El pirata no rende cuenta a
nadie, nadie le impone leyes ni reglas. El pirata es libre para ir donde quiera
y ser reye en su propia manera. Sin
embargo al examinar la vida del pirata nos damos cuenta que el pirata no es
hombre libre sino esclavo. En su poema Espronceda dice que la mar es la única patria
del pirata. ¡Bien Dicho! La mar es la única patria del pirata por que los demás
países lo rechazan. El pirata es hombre libre en la mar pero en la tierra él es
criminal y perseguido. Al tener su barco el pirata es libre pero ¿qué pasa si
pierde su barco? Al perder su barco el pirata pierde su libertad. El barco hace
posible la libertad del pirata.
En el poema el pirata muere
con su barco entonces el escoge morir en vez de vivir sin su libertad. Este
evento me hace pensar en la pelicular Braveheart acerca de William Wallace. Al
final de este película William Wallace muere gritando “¡Libertad!”. La libertad
de William Wallace no fue basada en una cosa externa sino la actitud interna. El
inglés le quitó a Wallace su vida pero no lograron quitarle su actitud.
Otro ejemplo de como la
libertad es algo adentro de cada uno de nosotros es Viktor Frankls libro “Mans
Search for Meaning”. Aun en los peores de circunstancias del holocausto los
encarcelados tenían el poder de definir su experiencia. Había guardias buenos y
malos y también había prisioneros buenos y malos. Para los sobrevivientes del
holocausto la libertad no vino de un barco o del poder escoger su
circunstancias sino de su actitud.

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